La llorona…
Cuenta la historia que hace mucho años atrás una mujer perdió en un tragico accidente a su único hijo, fruto de un amor prohibido que la había condenado a vivir en la soledad y oculta de la sociedad por haber desafiado a la moral de quellos años.
Cuando su vida comenzaba nuevamente, esta vez con su hijo como único soporte, un accidente le arrebató lo más qeurido para ella. Su hijo había muerto en un incendio que destruyó la casa en donde vivían, sin embargo el cuerpo del niño jamás fue encontrado. Ella envuelta en su locura por haber perdido a su único hijo, fue confinada a un hospital siquiatrico en donde vivó el más cruel de las condenas. Murió abandonada sin saber jamás cual fue el paradero del cuerpo de su hijo. La locura y los recuerdos se apoderaron de su vida hasta destruirla por completo. Cuentan que logró escapar de su asilo, y que se le vió algunas veces rondando al borde de los caminos que llevan al sur, pidiendo algo que comer o preguntando por su hijo.
Se dice, que fue enterrada en una tumba anómima que fue donada por la iglesia, aun que algunos sospechan que en realidad fue cremada. Lo cierto es que hoy, es una de las compañias más frecuentes de los viajeros al sur de Chile.
Su espirítu se aparece al costado de los caminos llorando y gimiendo su pena. Busca desesperadamente a su hijo muerto, y no descansará hasta encontrarlo. Para ello se hace acompañar por perros que custodian cada una de sus apariciones.
Si alguna vez oyes ladrar a los perros sin razón alguna y es de noche, no te asustes, es la Llorona que viene por su hijo, y sólo quiere saber si tú lo haz visto.